lunes, 18 de noviembre de 2013

Thomas Mann, coincidencias

I. ¿Una coincidencia entre (San) Agustin de Hipona y Thomas Mann? 

(San) Agustín de Hipona: "Feliz necesidad que obliga a cosas mejores".. 

Thomas Mann: "La insatisfacción es la naturaleza y la esencia más íntima del talento".




II. Una mediana coincidencia más de Thomas Mann (“Muerte en Venecia”). Esta vez con Antonio Feliciano de la Rosa, el bracero en la película “Ustedes los ricos”. La coincidencia es relativa a la apetencia.

Thomas Mann: “tener que seguir queriendo lo que se ha querido antes”.

Antonio Feliciano: “Cómo tengo ganas de no tener ganas de lo que tengo ganas”.




III. Una coincidencia entre Thomas Mann y Jorge Luis Borges.

En “Muerte en Venecia”,Thomas Mann recurre a un personaje (Aschenbach) para mostrar parte de la vida de un escritor y reflexiones en torno a la labor literaria.  Cita obras de ese escritor ficticio.

En “Pierre Menard, autor del Quijote” Jorge Luis Borges recurre al personaje cuyo nombre está en el título para jugar con el lector y mostrar aspectos relacionados con el ejercicio de la escritura y de la reinvención. Cita obras de ese escritor ficticio.


En ambos casos, las obras que se refieren son relevantes para la literatura y el discurrir sobre ella.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Cuatro elementos del poder de las palabras.


¿Tiene límite el poder de las palabras? 

Supongo que no.

Por eso hay que cuidarlas como agua. Sin ellas se muere de sed. Su abuso puede ahogar. En demasía destruye. Continuas llegan a humedecer hasta la podredumbre.

Por eso hay que cuidarlas como el fuego que calienta o abrasa, que cuece o quema, que alumbra o ciega.

Por eso hay que cuidarlas como al aire: anima, derriba, arranca, alisa, tumba, dispersa, reanima, revive, ahoga.

Por eso hay que cuidarlas como a la tierra: sirve para que germine vida o cubre lo que ha muerto y, a veces, en otra vida pueda transformarse.


martes, 12 de noviembre de 2013

Sor Juana

«Mujer que sabe latín ni tiene marido ni tiene buen fin». Esta frase resultaba lapidaria hace varios años, ahora no lo es. Fue una pesada carga para Sor Juana Inés de la Cruz. La monja que no nació siéndolo, pero que sí nació inteligente y, a lo largo de su vida, a cultivarla se dedicó. Sor Juana, la monja que fue tan religiosa como necesario le resultó, ¿pero lo suficiente libre e independiente como para no atarse a la religión?

Leer, reflexionar y escribir la hicieron internarse en los vericuetos pantanosos del lenguaje, en los senderos nunca rectos ni continuos sí alternos del amor. Tanto así que, conocedora de los sobresaltos que padece el espíritu, escribió: «En un amante no hay risa que no se altere con llanto».


Juana de Asbaje y Ramírez de Santillana nació el 12 de noviembre de 1651.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Camus, a cien años.

Mañana Albert Camus cumpliría 100 años de haber nacido. Premio Noble en 1957, escribió “El extranjero”, quizá su obra más conocida. De ese texto extraigo ideas y cavilo a partir de ellas..

Ante la muerte de un viejo hay viejos que se quedan con sus lágrimas o se ahogan con ellas o con ellas se cubren: “Gruesas lágrimas de nerviosidad y de pena le chorreaban por as mejillas. Pero las arrugas no las dejaban caer”.

¿Qué distingue a un día de otro? Porque algunos domingos son realmente domingos y hay otros que no lo son. ¿Los días de la semana son o los hacemos?

Hay regiones en que las tardes son treguas melancólicas.

Cuando el sol es desbordante estremece al paisaje, y lo torna inhumano y deprimente.

Cuando los hechos ocurren con precipitación, certidumbre y naturalidad suele no recordárseles.


Ante la muerte de un ser querido o cercano uno siempre es un poco culpable.

Camus y la felicidad.

Camus develó que cada hombre puede rebelarse contra lo que impone la infelicidad, y al hacerlo descubre su acompañamiento y solidaridad con los demás. Una rebelión de este tipo exige gestar soluciones políticas, es decir, ir activamente contra el estado de guerra que implica -de manera velada y silenciosa a veces- mantenerse en el odio.

“Puede que lo que hacemos no traiga siempre la felicidad, pero si no hacemos nada, no habrá felicidad”

Albert Camus 

domingo, 3 de noviembre de 2013

La apariencia es parte de la esencia


¿Será? 
¿O serán antinomias?
¿O serán complementarias?










El aforismo que aparece como título es de Mariana Frenk, las preguntas y fotografías son mías.

jueves, 31 de octubre de 2013

Olor a muerte. ¿Muerte de una tradición?


Cuando una tradición se institucionaliza, ¿sigue siendo tradición?

Día de muertos, un patrimonio de México para la humanidad... ¿y para algunos mexicanos?

Mi alter ego, el que registra mi paso por este mundo, preguntaba a mi ego qué olores posee la muerte. Una vez proferida, dos preguntas hicieron dudar a mi alter ego: ¿la muerte posee algo? ¿se puede poseer el olor o es el olor lo que nos posee? Mi ego desechó las preguntas y se internó en vericuetos olfativos y olfatorios para responder qué olores posee la muerte.

Casi de inmediato me respondí: depende. Sí, depende. Si es muerte por agua, muerte por fuego, muerte por imaginación, muerte por dolor, muerte por gusto, muerte por muerte...

Lo pensé un rato más y me dije: depende también del origen.

Y un poco después alcancé a entender que también el olor depende de sus consecuencias: si la muerte produce dolor, huele a podredumbre; pero si la muerte genera gozo, huele a comida.

Otra pregunta no tardó en producirse: ¿a qué huele la muerte por amor? Debe tener un olor dulzón, fue mi contestación.

Y otra cuestión me asaltó: ¿a qué huele la muerte en México? Depende, me dije. Hay muertes cuyo olor irrita, lastima, hiere por el humo idiota e injusto que las produce. Las muertes que no debían ser así, las muertes a destiempo (antes-de-tiempo). Ese olor/humo hace llorar de tristeza, de desesperanza, de desconsuelo. 

Pero hay otras muertes que en México huelen distinto. Las que huelen a mole, a pipián, a dulce de arroz o de calabaza, a incienso o copal. Finalmente con ellas se adereza la melancolía, y con ellas se da gusto al gusto.


Me pregunto ahora si la institucionalización de esta tradición no será también su muerte. Desprovista de sentido, de manera paulatina corre el riesgo de mutar en ornato, de oler a nada, de quedarse con mucho color pero sin olor.