sábado, 23 de junio de 2012

El Señor de la Lluvia

El Señor de la Lluvia pasó por aquí. 


Fue ayer. Estuvo en mi jardín. Su estancia se prolongó toda la tarde, A veces se retiraba, escondía su presencia. Danzó, cantó. Con pisadas firmes y voz intensa o casi en murmullo y como volando. 

Al llegar la noche -que poco se diferenció de la tarde- deambuló entre las plantas.

Hoy, al amanecer, ya no estaba. Solo sus huellas, sus vestigios. 

Cumplió lo que había dicho: Os dejaré un universo con muchos soles, montañas y reflejos.






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